FÁBULAS DE ESOPO


La liebre y la tortuga
Érase una vez una liebre muy veloz que presumía de ello ante todos los animales del bosque. Un día, se encontró con una tortuga que caminaba muy despacio. La liebre se burló de su lentitud.
—Hagamos una carrera y veamos quién gana —propuso la tortuga.
Al empezar la carrera, la liebre salió disparada, mientras que la tortuga avanzó lentamente. Al ver que sacaba una gran ventaja a la tortuga, la liebre se paró en un árbol a descansar. La tortuga siguió avanzando, poco a poco y sin detenerse. 
Cuando la liebre despertó, vio angustiada que la tortuga estaba a punto de llegar a la meta. La liebre corrió y corrió, pero fue demasiado tarde. La tortuga cruzó la meta, agotada pero feliz. 

_MORALEJA: De poco vale el talento sin esfuerzo. Esta fábula de Esopo nos enseña que, con perseverancia y con esfuerzo, podemos lograr nuestras metas.


La gallina de los huevos de oro
Érase una vez un campesino pobre que encontró una gallina muy especial: cada día ponía un huevo de oro. Desde ese día, su suerte cambió y se convirtió en el hombre más rico de la región.
Pero llegó el día en que el campesino quiso más huevos de oro al día. Y tuvo una idea.
—Si la gallina pone huevos de oro, será porque los tiene dentro… ¿Y si saco todos de golpe?
Así fue como el campesino avaricioso mató a la gallina y, con ella, su fuente de riqueza. Desde ese día se tuvo que conformar con huevos de yema.

_MORALEJA: La avaricia rompe el saco. Esta fábula de Esopo nos enseña que la persona avariciosa siempre quiere más, y que debemos valorar lo que tenemos.


El pastor y el lobo
Había una vez un joven pastor que todos los días llevaba a su rebaño a pastar. Como se aburría muchísimo, decidió gastar una broma a los campesinos del lugar.
—¡Que viene el lobo! ¡Auxilio! ¡Mis ovejas!
Los campesinos corrieron a ayudarle, pero no vieron ni rastro del lobo. El joven pastor rio a carcajadas, mientras los campesinos se alejaban muy enfadados. Una semana después, el pastor volvió a gastarles la misma broma. 
Hasta que un día, el pastor vio acercarse a un lobo. Aterrorizado, gritó pidiendo auxilio. Pero esta vez, los campesinos no le creyeron y el pastor se quedó sin su rebaño.

_MORALEJA: Nadie cree al mentiroso cuando dice la verdad. Esta es otra de las mejores fábulas de Esopo y nos enseña que si mentimos, nadie confiará en nosotros cuando digamos la verdad.


La cigarra y la hormiga
Un verano especialmente caluroso, una cigarra descansaba bajo la sombra de un árbol. Se pasaba el día cantando y bailando, mientras su vecina la hormiga iba y venía cargada de comida.
—¿Por qué no descansas conmigo, vecina? —le preguntó la cigarra.
—Si descanso ahora, ¿quién alimentará a mis crías en invierno? Si fuera tú, recogería provisiones.
Pero la cigarra siguió ociosa. Entonces llegó el frío invierno, y la cigarra no encontró alimento. Tiritando, fue a casa de la hormiga a pedirle comida. Pero la hormiga le contestó que apenas tenía provisiones para su familia. Y la pobre cigarra siguió su camino, pero con la lección bien aprendida.

_MORALEJA: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Esta quizás sea una de las más emblemáticas y mejores fábulas de Esopo. Enseña que el esfuerzo obtiene su recompensa, mientras que con pereza y vagancia no se logra nada.


El lobo disfrazado de cordero
Esto era un lobo muy hambriento que vio un rebaño de ovejas. Un día encontró una piel de oveja en el bosque y tuvo una idea para despistar al pastor.
—Me disfrazaré con esta piel de oveja. Así las ovejas y el pastor creerán que soy una oveja más.
Y su plan funcionó. Al atardecer, el lobo fue llevado al establo con el resto de las ovejas. El lobo se relamió, pensando en el gran banquete que se daría por la noche. Pero, cuando anocheció, el pastor entró en el establo buscando carne para cenar. Y, creyendo que el lobo era una oveja, lo tomó y se lo llevó.

_MORALEJA: Quien muchas trampas hace termina por caer en ellas. Esta fábula de Esopo quiere enseñar que la mentira y las trampas siempre nos traerán problemas. Cuanto mayor sea la mentira, mayor será el daño.


La zorra y el cuervo
Una zorra muy hambrienta vio a un cuervo posado sobre un árbol, con un trozo de queso en el pico. La zorra, que era muy astuta, ideó un plan para conseguir el queso.
—¡Qué hermosas son tus plumas, amigo cuervo! ¡Qué brillo! ¡Qué color! Eres la envidia de todas las aves.
El cuervo se estiró sobre la rama, sacó pecho y extendió sus alas con orgullo. La zorra siguió piropeando al cuervo, pero todavía agarraba el queso con recelo. Hasta que…
—Me han dicho que el cantar del cuervo supera cualquier cantar. ¿Es cierto, amigo cuervo? ¿Tan hermosa es tu voz? ¿Cantarías algo para mí?
Entonces, lleno de vanidad, el cuervo tomó aire, abrió el pico y graznó lo más fuerte que pudo. Cuando terminó, vio a la zorra alejarse feliz con el trozo de queso en su boca.

_MORALEJA: Si te halagan sin parar, intenciones hay detrás. Esta fábula de Esopo nos enseña a desconfiar de las personas que nos adulan sin motivo alguno, porque solo quieren engañarnos y conseguir algo a cambio.


La lechera
Érase una vez una joven campesina que salió al mercado a vender un cántaro lleno de leche. Por el camino, iba pensando qué haría con las ganancias:
—Con el dinero que gane, compraré doscientos huevos. Los huevos me darán hermosos pollitos, que venderé al mejor precio. Con ese dinero, compraré un cerdito. Y cuando lo venda, me compraré el vestido más hermoso del pueblo.
Tan ensimismada iba la joven que no vio una piedra en el camino y tropezó. El cántaro cayó al suelo, haciéndose añicos. Adiós a la leche, a los huevos, los pollitos, el cerdito y al maravilloso vestido con los que había soñado.

_MORALEJA: Sueña cuanto quieras, pero no olvides mantener los pies en la tierra. Esta fábula de Esopo nos enseña a huir de las ensoñaciones y a valorar y ser felices con lo que tenemos.


El cascabel del gato
Había una vez unos ratones que vivían atemorizados por un gato. Cada vez que salían a por comida, el gato los perseguía. Hacía semanas que no comían nada. Entonces, uno de los ratones tuvo una idea:
—¡Ya sé! Pondremos un cascabel al gato. Así lo oiremos a tiempo y podremos escapar.
—¡Qué buena idea! —contestó el ratón más viejo—. Pero ¿quién será el valiente que le ponga el cascabel?
Todos los ratones pusieron excusas y volvieron a sus hogares, más hambrientos que nunca.

_MORALEJA: Del dicho al hecho hay un gran trecho. Esta no podía faltar entre las mejores fábulas de Esopo. Nos enseña que es muy fácil opinar y hablar, y que lo difícil es llevar algo a la práctica.